Entre el 16 y 18 de noviembre del 2009, se realizó la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria, en la ciudad de Roma (Italia), en el que se informó que este año más de 100 millones de personas han pasado a las filas del hambre y de la pobreza, según cifras citadas en esta cumbre.
En este magno evento organizado por la FAO siglas de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, en el que participaron presidentes y lideres políticos de los 193 países miembros, también participaron dirigentes y organizaciones agrícolas como la Federación Internacional de Productores Agropecuarios –FIPA, conformado por 115 organizaciones nacionales de agricultores, uno de los cuales es la Confederación Nacional Agraria como representante de Perú.
A continuación compartimos con ustedes el Comunicado de Prensa de la FIPA, sobre su participación y propuestas en esta cumbre mundial, que busca reducir la cifra de hambrientos en todo el mundo.

La FIPA en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria
27 de noviembre de 2009 – En la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria que tuvo lugar en la sede de la FAO, en Roma, dirigentes agrícolas pusieron de relieve el papel fundamental de los agricultores y de las organizaciones de agricultores en la erradicación del hambre en el mundo. Para los productores, el hecho de que más de 1.000 millones de personas padezcan de hambre es una situación trágica, inadmisible e innecesaria. La FIPA cree que el planeta sería capaz de alimentar, hoy en día, a 6.500 millones de personas y a 9.100 millones en 2050, pero ha faltado voluntad política y una estrategia global para hacer lo necesario.
Para los agricultores, la lección a extraer es muy sencilla: quién descuide la agricultura se expone a un riesgo. La crisis en el precio de los alimentos ha sido un llamado de atención sobre las consecuencias del descuido de la agricultura durante decenios, especialmente el abandono del desarrollo de la producción local de alimentos en los países en desarrollo. Durante la Mesa Redonda Número Uno -Minimizar el impacto negativo de la crisis económica y financiera sobre la seguridad alimentaria-, el presidente de la FIPA, Ajay Vashee, lanzó a los gobiernos nacionales el reto de invertir en sus países en el desarrollo de los pequeños agricultores y en los mercados de alimentos locales con una perspectiva de largo plazo”.
“Los esfuerzos concretos que habría que hacer, sabemos cuáles son”, señaló Vashey. “Las inversiones deberían centrarse en infraestructuras, especialmente viarias, riego por goteo, capacidad de almacenamiento e instalaciones de proceso para reducir las pérdidas poscosecha, sistemas de información sobre los mercados, servicios de extensión, créditos, seguros y acceso a insumos. Los agricultores de los países en desarrollo no han conseguido sacar partido del elevado precio de los productos básicos en 2007-2008 debido a la carencia de infraestructuras”.
Por consiguiente, la FIPA insiste en la necesidad de dirigir mayores inversiones a la creación de capacidad en las organizaciones de agricultores para que millones de pequeños agricultores dispongan de estructuras para trabajar juntos en acciones de autoayuda, por medio de asociaciones de productos básicos, cooperativas de agricultores y uniones y federaciones de agricultores.
Karen Serres, presidente del Comité de Agricultoras de la FIPA y una de los ponentes de la Mesa Redonda Número Cuatro – Medidas para mejorar la seguridad alimentaria mundial: desarrollo rural, pequeños agricultores y consideraciones comerciales-, se preguntaba si las inversiones en la agricultura en pequeña escala en los países en desarrollo recibirán apoyo y si estarían protegidas por la normativa de la OMC. Se cuestionaba, asimismo, si “¿permitirán, los objetivos de reducir los gases de efecto invernadero en la agricultura, un aumento de la producción del 70 por ciento para 2050? y, también ¿cuánto del incremento en la asistencia para el desarrollo llegará de hecho a las familias de agricultores si ésta no se canaliza directamente a través de las organizaciones de agricultores?”.
Karen Serres hizo hincapié en que la clave de la seguridad alimentaria está en el aumento coherente de las inversiones en la agricultura de los países en desarrollo. Las políticas agrícolas y comerciales deberían promover la inclusión de pequeñas explotaciones en las redes de alimentos y las cadenas de valor.
“Las medidas para mejorar la seguridad alimentaria mundial deberían centrarse en la producción local para mercados locales en los países en desarrollo” afirmó la dirigente de las agricultoras de la FIPA, añadiendo que “casi siempre, los pequeños agricultores resultan ser agricultoras. Es necesario reconocer y facilitar su contribución en todos los planes de inversiones, en las políticas y en los programas”.
Fotografías de la delegación de la FIPA se pueden ver en: http://www.flickr.com/photos/ifap/sets/72157622693292337/